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Muriel C. Photography

El retrato corporativo

Estudio fotográfico en Palafrugell, Costa Brava (Girona)

El retrato corporativo o la fotografía de perfil profesional

Aunque no nos guste que nos hagan fotografías, la primera impresión hoy en día casi siempre llega a través de una imagen: un perfil de LinkedIn, una web, una tarjeta.

Un retrato corporativo bien hecho transmite en segundos lo que a veces cuesta explicar con palabras: seriedad, cercanía y profesionalidad. Si tu objetivo es dar una imagen profesional y de confianza, un retrato profesional es imprescindible.

¿Qué es un retrato corporativo?:

El retrato corporativo – o retrato de perfil profesional – es una fotografía profesional de una persona (empleado, directivo, profesional independiente) pensada para uso empresarial: perfiles de LinkedIn, webs corporativas, memorias anuales, prensa o material de marketing.

Suele mostrar cabeza y hombros o medio cuerpo, con buena iluminación, fondo neutro o controlado, y una expresión que transmite confianza, cercanía y profesionalismo.

Qué no es:

  • No es una foto casual o de selfie, aunque tenga buena calidad.
  • No es un retrato artístico centrado en expresar emociones profundas o estética conceptual.
  • No es una foto de eventos o «backstage» espontánea.
  • No busca sensualidad, dramatismo o efectos creativos llamativos.

En esencia: su objetivo es representar profesionalmente a la persona y a la marca que representa, no lucir el estilo del fotógrafo.

En este autoretrato he optado por un fondo neutro y un retoque muy natural o «light»: quiero que mis clientes me reconozcan cuando me vean – ¡con mis arruguitas y alguna cana! Me ha faltado algo de estilismo, pero lo de hacer «selfies» no es lo mio…

¿Cómo prepararte para la sesión de retrato corporativo?:

Aquí van unos breves tips. Puedes encontrar información más completa en otros artículos de mi página web:

  • Vestuario: elige ropa acorde a tu sector (formal o business casual), colores lisos o de tonos suaves —evita estampados muy llamativos o rayas finas que «vibran» en cámara—. Lleva una muda extra por si acaso (o las mudas acordadas para los cambios de sesión)
  • Piel y cabello: duerme bien la noche anterior, hidrata tu piel y evita cambios drásticos de peinado justo antes. Si usas maquillaje, que sea natural y mate (evita brillos).
  • Manos, uñas y dientes: los grandes «olvidados», pero importante tenerlos bien limpios y cuidados. 
  • Accesorios: minimalismo: joyas discretas, pañuelos sin logos muy visibles salvo que sea parte de tu marca, … Puedes traer algún ítem con el logo de tu empresa (tipo bolígrafo, carpeta, …). 
  • Actitud: practica un par de expresiones frente al espejo (sonrisa natural, mirada segura); llega relajado, sin prisas. Es importante mostrar tu «yo profesional».
  • Detalles prácticos: llega unos minutos antes, evita comidas pesadas o alcohol previo, y comunica al fotógrafo el uso que le darás a las fotos (web, LinkedIn, prensa) para ajustar el encuadre y el estilo.

En resumen: cuanto más natural, descansado y coherente con tu imagen profesional llegues, mejor resultado tendrá la sesión.

¿Estudio, exterior o instalaciones del cliente?:

Es una pregunta importante, a continuación te comparto unos «pros y cons» de las 3 opciones.

  • Estudio: ideal cuando buscas control total de la luz, fondos limpios y uniformes (muy útil para equipos grandes, donde todas las fotos deben verse coherentes), y un resultado atemporal, sin distracciones. Es la opción más segura frente a climatología o imprevistos – y la repetibilidad del estilo y tonos en un futuro.

  • Instalaciones del cliente: recomendable cuando quieres mostrar el entorno de trabajo real, reforzar la cultura de empresa o dar contexto profesional (oficina, taller, tienda). Aporta autenticidad, aunque exige más control de luz e iluminación ambiente.

  • Exterior: funciona bien para perfiles más cercanos, creativos o de sectores menos formales (startups, consultoría creativa, freelance), aportando luz natural y dinamismo. Depende más del clima y horario (luz dorada, mediodía a evitar).

En resumen: en estudio para coherencia y control; instalaciones para contexto y autenticidad; exterior para cercanía y frescura.

¿Qué necesitas, y para qué? El briefing al fotógrafo:

Puntos para reflexionar antes de dar el briefing al fotógrafo

  • Uso de la imagen: ¿Dónde se va a usar? (web, LinkedIn, prensa, memoria anual, tarjetas…) Esto define formato, orientación y resolución.
  • Tono y personalidad de marca: ¿Quieres transmitir cercanía, autoridad, innovación, tradición? El estilo de luz, pose y fondo deben reflejarlo.
  • Referencias visuales: ¿Tienes ejemplos de fotos que te gusten o el estilo que ya usa tu empresa/sector? Facilita mucho alinear expectativas.
  • Fondo y localización: ¿Fondo neutro de estudio, oficina, exteriores, algo con identidad corporativa (colores, logo)?
  • Vestuario y coherencia de equipo: si es para varias personas, ¿debe haber un código de vestimenta común para que las fotos sean homogéneas?
  • Número de personas y tiempos: ¿Cuántas personas se van a retratar? ¿Cuánto tiempo hay disponible por persona?
  • Formato final: ¿Necesitas solo retratos individuales, o también fotos de equipo, «candid» en la oficina, detalles del espacio?
  • Entregables: ¿Cuántas fotos editadas necesitas, en qué formatos (horizontal/vertical), y con qué plazo?
  • Presupuesto y alcance: define límites claros para evitar sorpresas (horas de sesión, retoque, derechos de uso).

Con estos puntos claros, el fotógrafo puede planificar iluminación, encuadres y dirección de forma mucho más precisa.

«Just because you are blind, and unable to see my beauty, doesn’t mean it does not exist.»

Esta frase es de Margaret Cho, comediante y actriz estadounidense, conocida por sus rutinas de stand-up en las que critica problemas sociales y políticos.

Me identifico totalmente con esta frase: creo que cada persona tiene su propia belleza. No somos ni Claudia Schiffer, ni Elsa Pataky, ni Kim Kardashian. Ni somos Brad Pitt, ni George Clooney. Somos perfect@s tal y como somos, con nuestras pequeñas «imperfecciones», nuestras líneas de felicidad, de tristeza y de haber vivido, nuestra panchulina… Nos hacen únicas y forman parte de nosotras.

Es mi profesión fotografiar tu «mejor cara», pero también procurar que seas tú quien sale en la fotografía —y no otra persona.

El retoque: ¿eres tú?

Por ello, suelo trabajar con un retoque más bien «light» en postproducción: puedo suavizar alguna arruguita, quitar alguna imperfección temporal, un pelo rebelde o algún brillo, o «entrar» la ropa un poco si ha quedado muy suelta y hace que parezcas tener más volumen, pero no suelo ir más allá.

Aun así, si hubiera algo a lo que te gustaría que prestara especial atención, ¡no dudes en comentármelo!